La Costa da Morte tiene algo que se te queda dentro. No es solo bonita, que lo es muchísimo. Es esa mezcla de mar bravo, pueblos pequeños con alma marinera y acantilados que parecen puestos ahí para recordarte quién manda de verdad: el Atlántico.
Es una zona de Galicia que impresiona sin hacer ruido, y recorrerla en coche, la verdad, es la mejor manera de entenderla. Vas parando donde te apetece, te desvías un poco, ves un mirador que no esperabas… y ahí está parte de la gracia. Si además haces el trayecto con un Audi de NorthPrimeRent, el viaje se vuelve bastante más cómodo desde el minuto uno.
Ya hemos hablado de ella en otros artículos como en esta ruta desde A Coruña y hoy vamos a proponeros una ruta por los faros y su espectacular entorno. Aquí va una forma bastante lógica de organizar el recorrido, con los faros que de verdad merece la pena ver y algunos consejos que conviene tener en mente antes de salir.
Por qué hacer esta ruta en coche
Aquí el coche no es un capricho, es casi parte del plan. Los faros están repartidos a lo largo de más de 100 kilómetros y muchos quedan apartados de los pueblos. El transporte público no te resuelve la ruta, y en varios tramos finales te toca meterte por carreteras estrechas, de esas que son preciosas pero no precisamente intuitivas.
Ir en coche te da libertad, y en una zona así eso vale oro. Puedes parar cuando el paisaje lo pida —que lo pedirá bastante—, cambiar el ritmo sobre la marcha y alargar una comida en un puerto sin andar mirando el reloj. En ese sentido, modelos como el Audi Q5 o el Q3 encajan muy bien: responden bien en carretera, son cómodos para pasar horas al volante y tienen espacio de sobra para una escapada de uno o dos días sin ir haciendo tetris con el equipaje.
Los faros imprescindibles
Faro de Punta Nariga (Malpica de Bergantiños)
Punta Nariga tiene algo especial. Y no solo por las vistas, que ya serían razón suficiente para ir. El faro, diseñado por César Portela e inaugurado en 1995, es el más reciente de Galicia, pero no desentona en absoluto. Al contrario: su estructura de granito, que recuerda a la proa de un barco clavada entre las rocas, encaja sorprendentemente bien con el entorno.
Es de esos sitios donde apetece bajar del coche y quedarse un rato, sin más. Paseas un poco, miras hacia las Islas Sisargas y entiendes enseguida por qué tanta gente habla de este lugar como uno de los rincones más fotogénicos de la zona.
Faro de Cabo Roncudo (Corme)
No es el faro más espectacular en lo arquitectónico, pero eso aquí importa bastante poco. Lo que manda en Cabo Roncudo es el paisaje. Los acantilados son una barbaridad, el viento suele soplar con ganas y el mar, cuando está revuelto, convierte la parada en un pequeño espectáculo.
Además, la zona tiene mucha identidad. Está muy ligada al percebe, uno de esos productos que en Galicia rozan casi lo mítico. Y se nota. Tiene un aire áspero, auténtico, muy de costa trabajada y vivida, no de postal bonita sin más.
Faro de Cabo Vilán (Camariñas)
Para mucha gente, este es el gran faro de la Costa da Morte. Y es fácil entenderlo cuando llegas. Cabo Vilán tiene una fuerza tremenda. Está plantado sobre un acantilado casi vertical, en un paisaje duro, abierto, muy expuesto. De esos lugares donde uno baja la voz sin darse cuenta.
Además, no es solo un faro bonito: tiene muchísimo peso histórico. Inaugurado en 1896 fue el primer faro eléctrico de España , y en la zona está también el Centro de Interpretación de Naufragios, Faros y Señales Marítimas, que ayuda a poner contexto a todo lo que estás viendo. No es una visita de relleno, ni mucho menos. El acceso en coche desde Camariñas es sencillo y, salvo en plena temporada alta, suele aparcarse sin demasiado drama.

Faro de Touriñán (Muxía)
Touriñán tiene ese punto de “fin del mundo” que engancha. Marca el punto más occidental de la península ibérica, y estar allí da una sensación difícil de explicar bien. Hay sitios que se cuentan y otros que se sienten, y este va por ahí.
El horizonte se abre de una forma casi exagerada, sin nada que interrumpa la vista. Si coincides entre mediados de agosto y finales de septiembre, además, aquí se ve la puesta de sol más tardía de la España peninsular. Y sí, suena a frase de folleto, pero cuando estás allí viendo cómo cae la luz, entiendes que no es una exageración.
Faro de Fisterra
Cerrar la ruta en Fisterra tiene todo el sentido del mundo. No solo por ubicación, también por simbolismo. El faro, construido en 1853, se alza sobre uno de los cabos más conocidos de Galicia, y todo el conjunto tiene una fuerza especial: la torre, la antigua casa del farero, el verde del terreno, la roca, el océano golpeando alrededor.
Además, Fisterra no es solo un faro. Es un lugar cargado de significado, sobre todo para quienes prolongan el Camino de Santiago hasta aquí. Hay algo casi ritual en llegar a este punto. Y el pueblo merece tiempo también: un paseo, una comida tranquila, mirar el puerto… No conviene ir con prisas.
Cómo organizar el recorrido
La ruta completa, de Malpica a Fisterra, puede hacerse en un solo día si vas con cierta decisión y te centras en los faros. Ahora bien, si quieres disfrutarla de verdad, parar en miradores, entrar en algún pueblo y no ir saltando de un punto a otro como si fueras fichando, dos días me parece bastante mejor idea.
El orden más natural es seguir la costa de norte a sur: Malpica, Corme, Camariñas, Muxía y Fisterra. Aunque también puedes darle la vuelta si te viene mejor por logística y arrancar en Fisterra, sobre todo si sales desde Cee o Corcubión.
Desde A Coruña se llega rápido por la AG-55 hasta la zona de Carballo, y desde ahí ya enlazas con la carretera hacia Malpica. Desde Santiago o Ferrol también se llega bien. En general, lo complicado no es tanto acercarse a la Costa da Morte como moverse luego entre sus puntos más salvajes, que es precisamente donde tener un coche cómodo marca diferencia.
Consejos prácticos que vienen bien
El tiempo aquí cambia en un momento. Puedes salir con sol y encontrarte niebla cerrada media hora después. Incluso en verano, llevar una chaqueta no sobra nunca.
Mejor no apurar el combustible. En las zonas más rurales no siempre tienes una gasolinera a mano cuando la necesitas, así que salir con el depósito bien cargado te evita tonterías.
También conviene llevar calzado cómodo. En varios faros hay que caminar un poco por terreno irregular, piedra, grava, ese tipo de suelo que no perdona mucho unas zapatillas malas.
Y otro detalle: en verano, si puedes ir en día laborable, mejor. Fisterra y Cabo Vilán se llenan bastante los fines de semana, y cambia mucho la experiencia.
Un viaje así se disfruta más con un coche a la altura
Hay rutas en las que el coche da un poco igual, y otras en las que no. Esta entra en el segundo grupo. Pasas muchas horas enlazando carreteras, haces paradas frecuentes y agradeces ir cómodo, con buen espacio y una conducción agradable. En NorthPrimeRent puedes elegir el Audi que mejor encaje con el viaje, desde un A5 si buscas una opción equilibrada y cómoda, hasta un Q5 si prefieres más amplitud y una posición más alta al volante.
Además, poder recoger el coche en A Coruña, Santiago de Compostela o Ferrol facilita bastante las cosas, sobre todo si vienes desde fuera o quieres montar la ruta sin complicarte demasiado.
La reserva se puede hacer en northprimerent.com o llamando al 981 635 400. Nuestro equipo te asesorará sobre el mejor modelo para tus necesidades y sobre todos los detalles del alquiler.
Contacto
"*" señala los campos obligatorios

